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luisa cerutti de bailone

ALGO SOBRE EL DESARROLLO LOCAL de Villa Mercedes


El fenómeno del desarrollo regional se basa en la competitividad económica, social y ambiental del territorio, como base política sobre la que se sustenta la inmensa pirámide nacional, pero como pieza que debe tener idénticas oportunidades en el esquema cada vez más horizontal y globalizante que propone el contexto económico mundial.
Las posibilidades de éxito se basan en la generación y sostenimiento de ventajas competitivas, lo que se logra con el esfuerzo corresponsable entre el sector público y el privado, orientados a optimizar la utilización del propio potencial del territorio, y sumando una participación de recursos e impulsos externos necesaria de ser condicionada por los intereses locales. Asimismo, es preciso tener en cuenta que conocimiento pasó a ser la fuente de ventajas competitivas sustentables más importante para el progreso.
La evaluación y mantenimiento de las ventajas competitivas locales demostrarán la necesidad de llevar adelante un proceso de carácter sistémico, continuo y corresponsable entre los distintos factores públicos y privados, poniendo de relieve la importancia de aplicar las técnicas de la planificación y gestión estratégica al sistema regional; entendiéndolo como una unidad estratégica integral de desarrollo.
Los gobernantes y las instituciones locales desempeñan un rol ineludible e indelegable y cada vez más importante en el proceso de desarrollo regional y local. Por un lado, y como siempre, como receptores y responsables de la respuesta a las demandas y presiones por necesidades y expectativas insatisfechas de cada uno de los sectores de la comunidad; y, por otro, como impulsores, coordinadores, estimuladores yorientadores en la formación de una nueva cultura que se comprenda y use como un sistema del que forma parte y del que debe formar parte.
Los municipios de cada región deben ser entonces capaces de ejercer un liderazgo estratégico que los oriente hacia un escenario competitivo. Será la potencia que se le dé a esta decisión política de la conducción la que garantice efectivamente este modelo, y tal actitud, requiere un correlato en la organización del territorio, donde la necesaria búsqueda de flexibilidad, eficiencia y eficacia, tanto en la esfera pública como en la privada, debiera traducirse en una integración armónica y controlada de las actividades.
La imagen a construir y consolidar es la de municipios modernos, articulados en lo administrativo, social, espacial y productivo, con canales claros de participación que potencien el crecimiento económico con equidad y sustentabilidad ambiental.
La comunidad local tiene la tarea de identificar y potenciar los factores que debe mejorar y explotar para poder desarrollarse y ser competitiva. No obstante, a algunos es necesario promoverlos siempre ( salud de la población, su educación, seguridad, derecho a los servicios básicos, a la vivienda o al trabajo, o de los específicos como la calidad de su estructura cultural, la excelencia del conocimiento que se genera en ella, la generación y mantenimiento de una fuerte rivalidad competitiva interna en la búsqueda de la excelencia, o la adecuada localización y concentración geográfica de las actividades que garanticen no sólo efectos complementarios y solidarios de crecimiento, sino una adecuada calidad ambiental del contexto ).
El gobierno local debe proporcionar un contexto en el que cualquier sector pueda prosperar, si afronta su responsabilidad, si se capacita, se muestra innovador y consigue mejorar. Es decir, debe ofrecer aquello que hace más atractiva la ciudad para vivir e invertir (infraestructura de soporte de la actividad regional, equipamiento social y vivienda); la formación y acumulación de conocimientos tradicionales e innovadores que valoricen los recursos humanos locales; una administración pública eficiente, un adecuado sistema financiero para los emprendimientos privados, pero también públicos y una gestión eficaz para el mejoramiento de la calidad ambiental.
Este escenario prospectivo deseado debe ser el producto de haber identificado los factores favorables y adversos (oportunidades y riesgos), las fortalezas y debilidades, y, fundamentalmente, las prioridades en un necesario y permanente diagnóstico, que además debería contener el posicionamiento y la "especialización" querible y factible del municipio y su región; la estructuración regional que le garantice poder desarrollarse y competir ( o competir y desarrollarse ), pero que le suministre el diseño del proceso evolutivo ideado para la mejora de la competitividad, y de las mejoras producto de la competitividad.
Esta última debiera leerse, por lo menos, en crecimiento del empleo y calidad del mismo (medida en términos de renta, cobertura social y continuidad); en niveles de reinversión local y captación de inversiones externas al medio, que reinviertan y empleen en el propio medio; en mejoramiento de la calidad ambiental (servicios de infraestructura, accesibilidad y comunicación, disminución de la contaminación y aumento de la higiene urbana y suburbana, etc.); y en mejoramiento de los indicadores sociales con que se miden las grandes responsabilidades elementales del Estado (vivienda propia, educación, salud, seguridad, necesidades básicas insatisfechas, etc.).
Esto sugiere un planeamiento básico consistente en que aquellos factores que son significativos e irrenunciables para la solución del problema global se definan a priori, dejando el resto dentro del campo de la flexibilidad y la responsabilidad autónoma. El diseño de la estrategia para conseguir el progreso aspirado debe fundarse en un conocimiento preciso de la realidad local y de las aspiraciones de la gente.

El paso inicial para construir espacios productivos es favorecer el enriquecimiento del contexto social, creando un ambiente de confianza entre los distintos sectores sociales. La fortaleza de las instituciones y de la democracia no son el resultado lineal del factor económico. En buena medida, el capital de confianza y reciprocidad invertido en las normas y redes de la vida cívica, puede ser una contribución vital para el progreso económico.
Desde esta perspectiva, el objeto de las intervenciones del municipio debe orientarse a recrear un contexto institucional y social favorable a la cooperación y, en particular, a la cooperación industrial. El éxito de las Pymes en Europa está basado precisamente en las aglomeraciones de una variedad de firmas que trabajan en un contexto de complementariedad, de modo que el grupo es el sujeto colectivo que asume un rol en el juego competitivo; es decir, actúan como cadenas de valor.
El objetivo del gobierno municipal es crear un ambiente local favorable al desarrollo industrial involucrando de manera directa a todos los actores públicos y privados. La mejor manera de aprovechar las ventajas del mercado es sosteniendo su accionar en una ciudadanía virtuosa y volcada a lo público.
En este rol de promotor de la capacidad competitiva del sector empresario el municipio también puede ayudar a resolver los problemas de acceso a la información que tienen las pequeñas y medianas empresas, problemas que se pueden identificar señalando tres o cuatro cuestiones.
En primer lugar, el acceso a la tecnología. El municipio, a través de una oficina específica, puede canalizar buena parte de las iniciativas ya existentes a nivel nacional o provincial diseñadas para promocionar el conocimiento de nuevas tecnologías, nuevas formas de administración, accesos a líneas de financiamiento, etc.
Muchas veces esa información está y no hay cómo canalizarla para que llegue a su destinatario natural. Un objetivo estratégico del municipio es entonces resolver la coordinación para acercar esa información a los pequeños empresarios o los productores rurales, actuando como una oficina de acumulación de información y de difusión de esa información.
El segundo planteo, en el cual también los municipios tendrían un rol destacado, es cómo movilizarse en el mercado ampliado del Mercosur. Existe infinidad de ofertas, pedidos, acciones de todo tipo que no repercuten a nivel de nuestros pequeños y medianos empresarios. La información al respecto tampoco les llega. Al igual que el planteo anterior, el municipio debe ser el canal de acceso a la información referida al Mercosur.
Y, en tercer lugar, debería ser un ámbito de entrenamiento de los empresarios pymes, aprovechando las iniciativas existentes y los programas disponibles.

© 2003, Villa Mercedes (San Luis) Rep. Argentina.

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