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Luisa Cerutti de Bailone

MUNICIPALISMO

Porqué el Municipio debe cumplir un rol de suma importancia en la superposición de estructuras de poder.

¿Por qué el municipio suma a sus obligaciones clásicas el nuevo rol de liderazgo de la comunidad? ¿Por qué de administrador pasivo, preocupado solamente por recaudar tasas y mantener limpias las calles y las plazas, el intendente pasó a convertirse en un animador principal en el escenario del poder y del desarrollo local ? ¿A qué se debe que ahora también es orientador y planificador de inquietudes para el crecimiento, promotor del desarrollo local y facilitador de las iniciativas para el progreso? ¿Por qué un sector mayoritario de la ciudadanía cree que una parte sustancial de sus demandas por una mejor calidad de vida pueden ser gestionadas desde el nivel municipal ? ¿Por qué el ciudadano espera que el municipio sea capaz de formular y dirigir políticas? ¿Cuál es la razón de este cambio profundo de expectativas de la gente en cuanto a su relación con el Estado? ¿A qué se debe que las ciudadanos crean que los intendentes pueden encarnar sus preocupaciones y anhelos, de impulsar sus proyectos, de resolver sus problemas? ¿Por qué tiene particular vigencia e importancia la discusión sobre el rol del municipio y su participación en una estrategia de desarrollo local, si son temas que siempre estuvieron presentes en la realidad nacional ? ¿ Cuál es la explicación de este giro en la cultura política argentina?
Como producto de la continuidad del sistema democrático, la Argentina cuenta hoy con una ciudadanía más madura que espera mejores gobiernos. Así, mientras desconfía de las soluciones provenientes de la órbita nacional advierte que sus demandas globales tienen más posibilidades de ser satisfechas a través de la gestión municipal, ámbito donde además puede participar en la resolución de las mismas.
Los ciudadanos son cada día más escépticos en cuanto al potencial de soluciones adecuadas provenientes de la "política nacional". Por tanto, al cambiar el horizonte político del ciudadano, la relación entre gobernantes y gobernados empieza a intensificarse en espacios políticos menores como el municipio. Los intereses y las demandas, así como los contenidos efectivos de la ciudadanía -no sólo en cuanto derechos políticos sino en su sentido de pertenencia aun cuerpo social- se expresan con particular vigor a nivel municipal.
La sociedad está buscando de manera activa un nuevo tipo de liderazgo, nuevos dirigentes. El ciudadano ya no demanda líderes carismáticos, imbuidos de atributos providenciales, capaces de despertar adhesiones emocionales. La sociedad pide hoy administradores y organizadores, capaces de innovar, efectivos para crear estructuras acordes con las nuevas expectativas y realidades. La sociedad demanda políticos capaces de formar equipos técnicos y resolver problemas puntuales dentro de una visión estratégica. En fin, a la gente ya no le interesa el diálogo ensordecedor del acto público, busca dirigentes que lo escuchen a él o que lo den una oportunidad para el diálogo real.
Pero quizá el disparador o el punto de inflexión de esta suerte de revalorización de la política a nivel local, que a su vez potencia y orienta la maduración política del ciudadano, esté íntimamente ligada a cambios en el contexto económico. Más precisamente, a los dramáticos efectos sociales del modelo de modernización capitalista y transformaciones macroeconómicas impulsadas por el gobierno de Menem; en particular, la apertura externa, la desregulación de los mercados y el proceso de integración subregional (Mercosur) modificaron de la noche a la mañana el marco económico y social.
Las secuelas de la apertura y la desregulación ( cierre de fábricas, desocupación, cambios en la estructura productiva de las economías regionales) provocaron un cambio de dirección en las preocupaciones y demandas de la gente, dominada por una fuerte sensación de incertidumbre y desprotección. Trabajo era (y es) la demanda más común que comenzaron a recibir los intendentes de parte de los vecinos después que la Argentina se sumergiera en la economía globalizada y la riqueza nacional se concentrara en una dimensión no prevista.
La ausencia de políticas sociales simultáneas a las medidas económicas adoptadas, la debilidad de éstas, y el renunciamiento a políticas reconversión por parte de las autoridades nacionales colocó casi automáticamente a los municipios ante la necesidad de buscar alternativas propias para reconstruir la red productiva local y generar empleo.
La historia progresó por el lado de los incentivos negativos. Puso al municipio en el centro de la escena, pero al margen de una estrategia nacional capaz de fortalecer su capacidad de respuestas a las demandas ciudadanas. Sin embargo, y haciendo gala de su proverbial desenfado, el gobierno nacional pretende que la transformación del municipio en uno de los pilares de la administración pública es el resultado directo de una política de reforma del Estado .

© 2003, Villa Mercedes (San Luis) Rep. Argentina.

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